Medidas de seguridad para trabajar con un taladro y manipular brocas

Anteriormente en este blog hablamos los diferentes tipos de brocas que existen en el mercado y hablamos de los medios por los que se producen, así como las aplicaciones que pueden recibir según el diseño y material con que fueron fabricadas. En esta ocasión presentaremos algunas medidas de seguridad para trabajar con la herramienta cuyo accesorio básico es la broca, es decir, el taladro, esto con la finalidad de prevenir accidentes derivados de un uso incorrecto.

Al tratarse de una herramienta manual, el uso del taladro implica riesgos para la persona encargada de su operación, principalmente en sus manos y brazos, aunque por el tipo de residuos generados también existen riesgos para el rostro, particularmente los ojos, y en general del resto del cuerpo, ya que además de ser una herramienta manual es una eléctrica, por lo que puede generar choques eléctricos. Es por ello que resulta imprescindible proteger el cuerpo con equipo especial y seguir una serie de medidas de seguridad al emplear taladros para prevenir accidentes.

Tal y como ocurre con otro tipo de herramientas, el primer paso de prevención de accidentes al utilizar un taladro es conocer sus partes constituyentes. El taladro se compone de cinco partes, un cable de alimentación, un motor, un mecanismo reductor, una carcasa y un mandril o cabezal móvil. Es este último elemento el encargado de sujetar las brocas o mechas, y otros elementos de corte que pueden utilizarse con esta herramienta, tales como fresas, machos de roscar y coronas. De todos estos elementos, el mecanismo reductor es el único que no nos ocasiona problemas, ya que al encontrarse al interior de la carcasa únicamente cuando esta presenta alto daño, el mecanismo al verse expuesto podría convertirse en un riesgo. Cada uno de los componentes del taladro tiene sus propios riesgos y para reducirlos se deben seguir medidas muy específicas.

Por el lado de los riesgos de la alimentación eléctrica, a nivel básico asociados con el cable de alimentación pero en general con la operación de todas las partes constituyentes de la herramienta, encontramos aquellos asociados con el tipo de conector que presentan. Cuando el conector no es compatible con la fuente de alimentación eléctrica, es necesario utilizar un adaptador certificado, pues de lo contrario es posible que se presente un incendio y electrocución originados por el mal funcionamiento del adaptador o la rotura del mismo. Si el taladro tiene un conector no estándar y no se quiere utilizar adaptadores, es posible realizar el reemplazo del conector, pero teniendo precaución en que el motor reúna las características necesarias para trabajar a la tensión y frecuencia de corriente de la región en que se vaya a utilizar la herramienta.

Ahora bien, en cuanto al cable de alimentación los riesgos están relacionados con los defectos en su aislamiento, por tanto se recomienda revisar periódicamente el estado del cable, y en caso de que presenten peladuras que dejen a la vista el alambre, raspaduras, peladuras o rajaduras, se reemplace el cable, ya que su mal estado genera riesgos de incendio y electrocución. En caso de que el daño del cable sea menor, se puede usar cinta aislante o un tubo de material termocontraíble para hacer una reparación provisoria, pero es necesario tener en consideración que estos materiales con el tiempo pierden su elasticidad y corren el riesgo de dañarse, lo que significará tener que hacer el reemplazo del cable en su totalidad.

Hoy en día las carcasas de los taladros se fabrican con plástico, lo que reduce los riesgos directos de electrocución; sin embargo, cuando la carcasa está rota, sucia o mojada surgen riesgos directos de electrocución. Para evitar estos riesgos, si la carcasa está rota o presenta una rajadura se debe evitar su uso. En este punto conviene mencionar que además de la electrocución, una carcasa con su mecanismo expuesto puede ocasionar el pellizcamiento de la piel por la tracción de los engranajes. Si por otro lado la carcasa está sucia con aceites o grasas, es posible que se presenten dificultades en su manipulación, algo altamente riesgoso al momento de tenerla en operación; además, la presencia de estas sustancias una chispa podría provocar un incendio. Por ello se recomienda limpiar el taladro periódicamente con desengrasantes que no dañen los plásticos y retirar la suciedad con la herramienta desconectada.

Por otro lado, el motor es clave en cuestión de seguridad de los taladros y puede presentar fallas por suciedad y por desgaste. Los taladros más modernos cuentan con protección especial para evitar que el polvo ingrese a través de la carcasa, pero cuando el modelo no presenta esta protección es necesario hacer uso de un servicio técnico especializado para que se encargue de la limpieza interna de la herramienta. Otro factor de importancia es verificar periódicamente el estado en que se encuentran las escobillas o carbones de la herramienta, ya que al ser las piezas encargadas de transmitir corriente eléctrica para el funcionamiento del motor, si presentan desgaste existen riesgos de que se generen chispas, de sobrecalentamiento o simplemente que el motor no gire. El mantenimiento preventivo y correctivo, en caso de que ya se haya presentado un problema, es suficiente para reducir los riesgos de motor y se recomienda dejarlo a cargo de un técnico especializado.

En riesgos en cabezal y brocas, al tratarse de las únicas partes móviles expuestas, son considerados los principales causantes de accidentes cuando los taladros no se utilizan correctamente. Los problemas comunes ocasionados por el cabezal incluyen el enganchamiento de ropa, razón por la que insistimos en la importancia de utilizar prendas adecuadas, ajustadas y sin cordones flojos, así como evitar el trabajo sobre superficies flojas o con partes móviles. En cuanto a las mechas, cuando no se encuentran correctamente afiladas existen riesgos de accidentes del operario y de un mal funcionamiento del taladro. Por esta razón es imprescindible utilizar accesorios de buena calidad y reemplazarlas periódicamente, así como seleccionar el tipo de broca adecuada según el material con el que se trabaje y el material que se intente perforar. Además de la correcta elección de broca y su mantenimiento es imprescindible que se sujete bien al mandril o cabezal, esto para que la broca no se suelte ni se parta.

Como pueden ver, una de las medidas básicas de seguridad para utilizar taladros es la elección de la broca adecuada, y en Carbones Avante contamos con un extenso catálogo de brocas de la más alta calidad, diseñadas para trabajar con diferentes tipos de materiales. Los invitamos a visitar nuestro catálogo en línea y, en caso de requerirlo, a contactarnos para solicitar asesoría en la elección de los productos que se adapten a sus necesidades, con gusto les atenderemos.

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